martes, 25 de marzo de 2008

Malvada y vil travesura

Con el paso del tiempo entre algunas amistades me he ganado la fama de ser malvado, cruel, maldito, y demás adjetivos calificativos de similar índole.

Aunque no he realizado y cometido algún crimen (hasta hoy), supongo que mi forma de pensar, actuar y expresarme pudiera parecer ruda o cruda. Por eso no soy buen consejero y menos en males de amores, problemas existenciales (con los míos tengo, gracias), cuestiones religiosas, moralidad y demás cosas con necesidad de terapia. Los humanos somos complejos, deseamos todo para después no tener nada. Somos inconformes, viles, mentirosos, egoístas, bla, bla, bla, bla; pero hay que admitirlo y resignarse, somos humanos y estamos hechos de toda esa mierda que condimenta nuestra bella humanidad.


Pero vamos, el propósito de este post no es filosofar y debatir la condición humana, si no, retratar algunas maldades que he cometido y que llegado el momento tendré que expiar para limpiar mi karma (ja, si claro).


Me culpo de haber cometido varias, pero quizás la más graciosa (no en resultado) acción, fue aquella donde debido a una broma en bachillerato logré (ayude) que expulsarán a un compañero del salón. Y digo logré por conseguir que pasara determinado evento, algo no calculado si quieren verlo. Una broma con consecuencias para el "bromeado". Doble situación, la burla y la consecuencia. Y aunque confesé mi crimen ante la profesora, optó por castigar al burlado. El castigo: "Reprobado de la materia". Lo malo es que mi excompañero solo necesitaba reprobar una materia más para ser dado de baja del bachillerato. Digamos que le di un empujoncito.


Si lo vemos desde el punto de vista educativo, le ayude a que buscara su verdadera vocación.


¿Seré cínico y malo?

1 comentario:

Gerardo Mariscal dijo...

Seguramente ahora de dedica a dar "Cursos de Vocación" utilizados para marcar el sentido en la predicación. Jejeje¡ n_n